Conflictos y pérdida de energía
Efraín Hoffmann O. Médico Holístico www.hoffmann-spa.com.ve

La salud y el bienestar son consecuencia de unos buenos niveles de energía en el organismo. Para preservar nuestro tono vital, debemos saber identificar e inactivar  todo lo que nos pueda robar energía. Los conflictos  son la principal fuente  de toda perdida  energética y de poder. Toda  lo que nos desagrada por pequeño que sea va restando. Todo lo que no es como  quisiéramos, todo lo que nos contraria, los pensamientos de inseguridad, las dudas,  los reconcomios, los rencores y resentimientos, todo eso va mermando nuestras defensas y energía.
   Mientras  vivimos, el cuerpo presenta  un campo electromagnético que refleja la energía de cada persona. Todo pensamiento y sentimiento  ocasiona una manifestación  energética que modifica  el  campo e.m. y el cuerpo físico. La  energía emocional  generada por nuestras experiencias  interiores y exteriores  tanto positiva como negativa  dejan una huella  que puede ser percibida  por otros.
   De esta manera  la vida de  una  persona, su historia biográfica, va conformando también la biología, la química del organismo. A medida  que avanza  la vida, nuestro estado de salud–enfermedad es un relato vivo que expresa  nuestras fortalezas y debilidades, las ilusiones y los temores. Reconocer que somos lo que comemos como decía Hipócrates el padre de la medicina y reconocer también que somos lo que pensamos  y lo que sentimos,  como también podemos inferir  de la expresión de Jesús:  Cuídate  mas de lo que sale  de tu boca  que de lo que a ella entran; pues nos hace responsables de nuestro estado de salud-enfermedad.
    El reconocer que nuestros patrones y hábitos, que los pensamientos y sentimientos desarmónicos nos enferman, deja sobre nuestros hombros una enorme responsabilidad. Recuerda los trastornos que ha padecido usted  pregúntese:
   ¿ Podría recordar  que asociación  puede haber existido  entre su condición física de ese momento  y su estado emocional?¿ Podría precisar si algunas situaciones  o Experiencias  estresantes  antecedieron o desencadenaron  estos padecimientos? ¿Ha notado  como los pensamientos  negativos, los recuerdos dolorosos y conflictivos y como las contrariedades  le restan energía?
    Todos tenemos actitudes negativas, erráticas e insanas, pero solo cuando se hacen dominantes su poder toxico comienza a minarnos y a desenergetizarnos hasta llevarnos al colapso. Como puede ser el caso de un conflicto emocional que permanezca en el tiempo o el de un habito perjudicial que genere persistentemente alguna interferencia. Cuando reconocemos una actitud negativa, y aun asi permitimos que ella permanezca, el proceso se acentúa. Desdichadamente  solemos llegar reconocerlo cuando ya se ha desarrollado  la enfermedad. Entonces, cuando las dificultades  para recuperar la salud nos obligan a tener que revisar nuestras actitudes,  lo cual suele  ocurrir  cuando ya es un poco tarde,  es cuando vislumbramos la posibilidad de que nuestros temores cotidianos, amarguras, rencores frustraciones, etc, sean de hecho sustancias “biológicamente toxicas”.
   No debemos permitir que persistan  las situaciones que nos restan energía. Debemos identificar   los conflictos,  las insatisfacciones,  las emociones y los sentimientos insanos. De igual manera adquirir control sobre los pensamientos, las imágenes, los recuerdos y demás características  ambientales a las que hemos dado  poder para  afectarnos. Necesitamos  retomar  el poder en nosotros. El poder para discernir y decidir qué vamos a permitir y qué vamos a filtrar  en nuestras vidas.

oxidativo.

Todos estos factores pueden resumirse en dos causas fundamentales: Primero, las consecuencias tóxicas y de mal nutrición causadas por ciertos hábitos perjudiciales de nuestro estilo de vida y segundo, la disminución con el paso del tiempo de los niveles juveniles de algunas hormonas como lo son: la DHEA y la Hormona del Crecimiento principalmente.

Dentro de los aspectos nutricionales más relevantes, encontramos el efecto de degeneración celular causado por la Caramelización o glicosilación de las proteínas con la formación de Productos Finales de Glicosilación Avanzada (PFGA) debido al abuso en el consumo de azúcar y de carbohidratos.

Por otro lado, se señala el proceso de oxidación de estructuras celulares debido a la excesiva producción de radicales libres por diversas causas (drogas, radiaciones, alcohol, tabaquismo, edad).

A estos factores se suma un estado de Inflamación Crónica Sistémica (ICS) que subyace detrás de la mayoría de las enfermedades degenerativas.

Esto es ocasionado por consumo elevado de carnes rojas y grasas saturadas (lácteos, grasas de origen animal), de frituras, de carbohidratos de alto índice glicémico, que aunados al sedentarismo, al consumo de sustancias tóxicas, y al estrés producen los llamados eicosanoides "malos"- responsables de la producción excesiva de unas citoquinas proinflamatorias y Prostaglandina de la serie 1 y 3 causantes de todos los efectos perjudiciales.

Por otra parte también, se suma la baja ingesta de Acidos Grasos Esenciales Omega 3 y Omega 6 (GLA, DHA, EPA) productores de los eicosanoides "buenos" que contra restan a los otros y al escaso consumo de vegetales verdes, verduras, frutas, alimentos integrales, ricos en fibra nutrientes y fotoquímicos protectores.

Es así que la inflamación de las células cerebrales, de las paredes arteriales, de las válvulas cardíacas, la agregación plaquetaria, la coagulación intravascular y de muchas otras estructuras en el cuerpo ocasionan: arteroesclerosis, ataques cardíacos, tromboembolismos, enfermedad de Alzheimer, estado prediabético (hiperinsulinemia e hiperglicémia) enf. Autoinmunes (Artritis Reumatoidea, alergias, Lupus, Fibromialgia, etc.), cáncer y muchas más, enfermedades de la civilización o enfermedades asociadas al envejecimiento acentuado.

Porque entendamos que hay un envejecimiento inevitable que ocurre en condiciones de funcionalidad y uno patológico que es sinónimo de enfermedades degenerativas.

Estos problemas pueden ser diagnosticados antes de que se presenten los síntomas de enfermedad; si mediante un control periódico de exámenes se encuentran en la sangre elevados los niveles de: Fibrinógeno, Proteína C Reactiva, Homocisteína, de LDL colesterol, triglicéridos, glicemia, insulinemia y Hemoglobina glicosilada principalmente, y por el contrario, el nivel de HDL colesterol se encuentre disminuido.

Sobre todos estos factores podemos influir mediante un mantenimiento preventivo; combinando la terapia hormonal con un óptimo programa de nutrición celular y antitóxico, que implemente técnicas para el cuido personal y el manejo del estrés.

Hay que considerar la supervisión profesional periódica que permita la acertada continuidad de los beneficios que se van logrando en mejora de la agudeza visual y de la atención mental, de la elasticidad de la piel, del refuerzo del sistema inmunológico, la disminución de tejido graso, el aumento del tejido muscular y de la vitalidad sexual, y sobre todo manteniendo alejadas a las llamadas enfermedades de la civilización, que no son más que síntomas de deterioro.

La juventud no tiene edad. La diferencia entre conservarnos sanos y vitales o por el contrario enfermarnos y deteriorarnos la hace EL MANTENIMIENTO. Así que, envejecer no implica deterioro. ¡Déle vida a sus años!